MARÍA TERESA

Como una vestal sube Teresa

hierática y solemne a la tribuna,

con la pálida tez con que la Luna

parece que la envuelve y que la besa.

Luciendo un nuevo atuendo, se embelesa

narrando, sin pasión ni pausa alguna,

lo bien que marcha España y la fortuna

que tiene este Gobierno con su empresa.

Con su mandato ya a medio camino,

su actuación, en verdad, no es muy brillante

y su trato tampoco es muy fino.

No puede presumir de buen talante

con ese rostro tétrico y cetrino;

pero no negaréis que es elegante.

14 de Mayo 2006