CREO, SEÑOR
Creo, Señor, y creo firmemente
que en esa blanca Hostia que levanta
el Sacerdote con su mano santa
estás tú, Mi Señor. Estás presente.
Me lo dice mi fe, siempre creciente,
me lo dice tu Amor que no se espanta
de ver tanta maldad y ver que aguanta
tanto desvío y siempre tan paciente.
Ante esa blanca Hostia que ahora veo,
no concibo que haya tanto ignorante
que se declare agnóstico o ateo.
Tú me has dado la fe. La fe bastante
para decir ante tu Hostia: ¡Creo
que eres Tú mismo quien está delante!

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados