AL HERMANO RAFAEL

Hermano Rafael, dulce y paciente,

alma de niño, corazón de fuego,

hasta tu Trapa peregrino llego

a recordar tu paso entre la gente.

Supiste retirarte diligente

en busca de la paz y del sosiego;

para buscar tu huella hoy me entrego

a encontrarme contigo frente a frente.

Quiero ir contigo a trabajar al huerto,

quiero rezar cerca de ti en el coro

quiero ver cómo aguantas tanto frío.

Quiero saber cómo encontraste el puerto.

Enséñame ir a Dios, alma de oro.

Hermano Rafael, hermano mío.