QUE NO QUIERO VERLO

Dígale a su Presidente

que no, que no quiero verlo;

que no pida una entrevista

porque tengo un mal recuerdo

de la faenita que hizo

dejándome al descubierto

cuando retiró las tropas

de Irak. Que no quiero verlo.

Que no olvido esa faena

ni la que hizo el muy memo

cuando se quedó sentado

en un signo de desprecio

a la bandera de USA.

Esa falta de respeto

no es propia de un Presidente

ni de quien aspira a serlo.

Dígale que no, que espere

que, por ahora, no quiero.

Que aún no olvidé los insultos

cuando me llamó “granjero”

y dijo que sólo servía

para ser criador de cerdos.

El bobo apostó por Kerry

en aquel comicio nuestro

que yo gané y me sobraron

tres millones de boletos.

¡Qué mal anda de la vista

ese Zapatero vuestro!

Dígale que Condolezza

ya sostuvo un largo encuentro

con un señor Moratinos

en un pasillo hace tiempo.

Y, por lo tanto, no toca

tener otro parlamento.

Dígale, del mejor modo,

que no, que no quiero verlo

y que espere sentadito

como hizo en el Paseo

de la Castellana un día,

a ver si viene el buen tiempo,

que, por ahora, hay tormenta,

no le coja el aguacero.

22 Febrero 2.005