PRISION MENOR &&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&& Pasaba Hermosinda, al decir de las gentes, por ser una de las mozas más guapas del Concejo de Cangas de Narcea. Fue precisamente su belleza lo que constituía un obst
PRISION MENOR
&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
Pasaba Hermosinda, al decir de las gentes, por ser una de las mozas más guapas del Concejo de Cangas de Narcea. Fue precisamente su belleza lo que constituía un obstáculo para que los mozos se atrevieran a galantearla.
Hubo, al fin, un valiente y éste fue el joven Pérez Rodríguez.Se pusieron novios y la relación no duró mucho tiempo porque los celos del galán traían a Hermosinda por la calle de la amargura, hasta el punto de que ella se vió obligada a romper el noviazgo.
El joven la seguía a todas partes, le escribía,la abordaba por la calle y unas veces con promesa de enmendarse,otras con súplicas y las más de las veces con amenazas todo su empeño era reanudar las relaciones.
Al ccabo de unos meses (bastantes más de lo que la belleza de Hermosinda hacían suponer) encontró un nuevo amor: José Luís.
Tuvieron José Luis y Hermosinda la desdichada ocurrencia de pasear una tarde de domingo por la calle Real, cogidos de la mano. Cruzase la
Pareja con el joven rechazado por Hermosinda y.comido por los celos,el Pérez Rodríguez descargó su ira contra los novios lesionando a ambos.
Llegó el asunto al Juzgado,declararon los novios,se celebró el juicio y el Sr. Juez impuso al irascible mozo la pena de un mes de arresto menor,dada la importancia de las lesiones y el alboroto producido en la calle repleta de paseantes.
A los pocos días recibió S. Sª una carta del Padre José intercediendo por “el joven Pérez Rodríguez” y “suplicando que, si es posible, y lo juzga oportuno, se digne conmutarle la cárcel por prisión menor”.
¡Ahí es nada! ¡Prisión menor!. No sabía el bienaventurado Padre José,ducho en saberes teológicos, pero ayuno en las ciencias penales que la prisión menor suponía un mínimo de seis meses y un día.
Era el caritativo corazón del Padre José quien dictó la carta. Y el Sr. Juez,aunque sin atender su súplica,lo comprendió.
