DIALOGO CON MI NIETO

-Abuelo, ayúdame a hacer la tarea,que mi papá no puede y mi profe nos ha mandado que hagamos una redacción de las Autonomías.

-Bueno, ya está ahí tu mamá. Que ella te ayude y déjame tranquilo.

-Por cierto, abuelo, ¿Tú sabes que el Telesforo tiene ya otra compañera?
-Querrás decir que su mujer ha dado a luz una niña.
-Qué cosas tienes, abuelito. Te quiero decir que ya tiene otra mujer.
.Pero si no está viudo. Si la Tanasia estuvo aquí la semana pasada.
-Y eso ¿qué tiene que ver? Me lo ha dicho mi amigo Daniel en el recreo. Estaba muy triste y me dijo, llorando, que su padre se ha arrejuntao con Sidora.
-No digas esas cosas, hijo mío. Eso no puede ser.
-Eso sería en tus tiempos. Ahora, ha dicho mi profe, que cuando uno se cansa de su mujer, con decirle ¡ahí te quedas! se arregla todo.
-Ah, y otra cosa:que el hijo de la Tomasa que decían que era marica, está viviendo con Rafaela, que dicen los niños de mi Cole que es un hombre.
-Bueno a ver si llega tu madre y me lo explica todo. Tú no te metas en esas cosas y aplícate a la Aritmética, a la Gramática y a la Historia.
-Pero, abuelo, si yo no estudio esas cosas. Yo estudio Matemáticas, Lingüística y Conocimiento del Medio.
-¡Qué barbaridad! ¡Cómo cambian los tiempos!

-Mira, Andrea, ha venido el niño y me ha contado unas cosas muy raras. Me ha dicho que el Telesforo se ha amancebado con la Sidora y que el niño de la Tomasa está mariconeando con otro.

-Pues sí, papá. Las cosas están cambiando mucho..En tus tiempos el matrimonio era para toda la vida. Pero ahora hay divorcio.

-¿El qué?

-¡Divorcio! Que cuando dos no se quieren el matrimonio se acabó.

-No lo comprendo.

-Pues menos comprenderás que un gay se case con otro gay.

-¿Has dicho un gay?

Sí, papá, lo que antes llamabais maricas, maricones, pardelas, de la cáscara amarga y no sé cuántas injurias más.
-Pero ¿cómo es posible? ¿Y eso lo autoriza la Iglesia?
-¡Qué va! Pero si ya la Iglesia pinta bien poco.¿No te has enterado de que, desde que murió tu Caudillo, la soberanía radica en el pueblo y los votos son los que mandan?
- ¿Y quién manda ahora, hija mía?
-Un tipo de León que va a llevar a España al corazón de Europa. Ayer mismo aprobó el pueblo, -vamos, el Congreso,- una ley para que los maricones, como tú dices, puedan contraer matrimonio y se llamen “cónyuges o consortes” y no queridos ni amantes.
-Mira, hija mía, no me digas más porque me voy a volver loco. Es imposible.
Por cierto que debías ir a visitar a la Vicenta porque también me ha dicho el niño que ha malparido y se le ha frustrado el crío que esperaba.
- No, papá. No ha malparido. Es que le han hecho el aborto porque tenía la parejita y no quería cargar con otro
- ¡Pero eso es un crimen!. Por Dios, no me digas más cosas. Yo quisiera morirme sin conocer esas barbaridades.
-Pues, papá, si Dios no te lleva pronto, el leonés ya ha pensado en hacer una ley para acabar con los viejos.
-Y esa ley ¿cómo se llama?
-¡La Eutanasia!
-¡Llama al Cura, que quiero morir con los Santos Oleos!
2Julio2005