LOS OBISPOS CATALANES
Los Obispos catalanes, ante el próximo referendum para la aprobación del Estatuto catalán, (puesto que su aprobación por el Parlamento español es inevitable, dada la ignorancia, la cobardía y el odio a España de muchos diputados,) se han creído en la obligación de dar a conocer a los votantes su punto de vista para orientar su decisión.
Siguiendo una inveterada y malsana costumbre y desoyendo los consejos de Cristo de llamar al pan, pan y al vino, vino, (sí o no como Cristo nos enseña), los señores Obispos me imagino que habrán llenado de perplejidad a los presuntos votantes pues no sabrán a qué carta quedarse.
Y esto no es nada bueno porque los fieles tienen derecho a que sus Pastores les hablen sin rodeos para que puedan, una vez ilustrada su conciencia, votar de modo consciente.
Dicen los Obispos catalanes que les preocupa la forma en que el estatuto regula los derechos de las personas y que “afecta a la dimensión ética de la vida” cuanto se dice sobre el matrimonio y la familia, la dignidad y la libertad de las personas, el aborto y la eutanasia.
Y, efectivamente, es para preocupar seriamente a un cristiano que el art 41.5 del Estatuto diga que “los poderes públicos velarán para que la mujer tenga libre disposición en lo que concierne al propio cuerpo y a su salud reproductiva y sexual” lo que indudablemente conduce al libertinaje y a la perversión; o que el art 20.2 hable de una muerte digna respetando la voluntad del enfermo cuando haya perdido la consciencia, lo que equivale a la eutanasia al dejar en manos del médico la decisión última; o que el art 40.7 anuncie la regulación de otras formas de convivencia familiar, por lo que cabe pensar hasta en la poligamia.
No digamos nada de la falta de libertad en que quedan los catalanes –autóctonos o “charnegos”- con esa obsesión por implantar, a toda costa, la lengua y la cultura catalanas.
Bastaría, con cuanto llevo dicho, para que la conclusión de los señores Obispos fuera la de aconsejar a los fieles que votaran negativamente al Estatuto.
Pero, de modo sorprendente, el Obispo de Urgell, portavoz de todos ellos, ha dicho que el Estatuto tiene cosas muy positivas como son: el autogobierno (para entendernos, independencia), el apoyo a la cultura y a la lengua catalanas (menospreciando cuanto España ha aportado a Cataluña), y la financiación (que parece ser algo prioritario para los Pastores catalanes).
Y el Sr. Arzobispo de Tarragona ha concluido diciendo, casi con las mismas palabras con que Tarancón aconsejó votar afirmativamente una Constitución, que tantos males nos ha traído, que “no hay inconveniente para un cristiano en votar a favor”.
Esta vez ha prevalecido en los Obispos su catalanismo sobre la “dimensión ética de la vida”,la libertad e igualdad de los españoles. Si los Obispos catalanes han sumido a sus fieles en la perplejidad y no han iluminado suficientemente sus conciencias, allá ellos con su responsabilidad y que Dios ilumine a los votantes.
1 de Mayo de 2006

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