Categoría: Memoria histórica
22 Mayo 2006
DON INDA
Así era conocido por el semanario satírico Gracia y Justicia que se publicaba durante la República (cuando Azaña no lo tenía suspendido), el dirigente socialista Indalecio Prieto, a quien el republicano Alcalde de Sevilla quiere honrar, por eso de la memoria histórica, dedicándole una plaza de Sevilla.
Muchos sevillanos posiblemente no conozcan quién era este impresentable socialista.
En la discusión que precedió a la votación para adoptar el acuerdo, el Concejal del Partido Popular, don Gregorio Serrano resumió las cualidades de este enaltecido pájaro diciendo que era antidemócrata,revolucionario,totalitario,cobarde,orgulloso, soberbio, rupturista y amigo del pistolerismo
El año pasado el Ayuntamiento de Bilbao pretendió dedicar a su memoria la estación Bilbao-Abando. El periodista Smith, enla página de internet “Redliberal”, alegó nada menos que 48 razones para oponerse.
Cualquiera que conozca medianamente la historia del siglo pasado podría destacar entre las cualidades de este individuo las siguientes:
1ª.-Su cobardía, al huir a Francia tras organizar las huelgas revolucionarias de 1917 y 1934.
2ª.-La intervención directísima y personal que tuvo en la revolución de Octubre de 1934, que produjo más de mil quinientos muertos y la destrucción de Oviedo, de lo que tardíamente se arrepintió.
3ª.-Participó en el asesinato de Calvo Sotelo, cuya ejecución confió al pistolero Cuenca, su escolta personal.
4ª.-.-Decidió, también con su intervención personal, el reparto de armas al populacho de Madrid en Julio de 1936, con las que inmediatamente empezaron a “liquidar” fascistas.
5ª.-Ordenó el envío a Rusia y a Francia, engañando al propio Azaña, las reservas de oro depositadas en el Banco de España.
6ª.- Su condición depredadora (con lo que desmiente, una vez más, el mito socialista de los cien años de honradez) la demostró llevándose a Méjico el yate Vita repleto de obras de arte, oro y joyas, producto del saqueo de las cajas fuertes de los bancos y que suscitó las peleas con Negrín, otro pájaro tan ladrón como Prieto.
Pues éste es el personaje al que el Ayuntamiento de Sevilla, con la lógica oposición del Partido Popular y de los vecinos del barrio de Santa Cruz, quiere honrar dedicándole la sevillana Plaza de la Alianza..
Una deshonra para el Ayuntamiento y para Sevilla.
19 de Mayo de 2006
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9 Mayo 2006
M E M O R I A H I S T O R I C A
Don Crispín era el Párroco del pueblo.Un hombre menudito, con escasa y blanca cabellera, la tez curtida por los mil soles de recorrer calles y cortijadas para atender espiritual y materialmente a las cerca de mil almas de su feligresía.
El 20 de Agosto de 1936 al pueblo de Don Crispín llegó un camión de hombres “leales a la República”. Más bien forajidos de diversos partidos y sindicatos. Asesinos ahítos de sangre y sedientos de más sangre. Se instalaron en la pequeña plaza, junto al muro del templo, se constituyeron en Tribunal Popular,confeccionaron una lista de algún labrador beato, que no se perdía una noche de la Adoración Nocturna y de otros infelices campesinos, que no habían perdido la costumbre de ir a la Misa dominical y, acto seguido, en las mismas calles, ante los propios deudos,se hizo la “justicia del pueblo”
Pero faltaba Don Crispín. Y fueron por Don Crispín. Y lo peor es que, esta vez, sí que estuvo la víctima mal elegida. Porque a Don Crispín se le podía censurar que no supiera muchos latines, ni mucha teología. Se le podía reprochar que, en muchos sermones, se armara un lío.
Pero a poner en práctica –antes de que los post conciliares lo airearan- eso de “Amaos los unos a los otros”,nadie le ganaba la palma.
¡Cuántas miserias compartidas con sus feligreses! ¡Cuántos desvelos por aliviar las penas ajenas! ¡Cuántos forzados ayunos para poder dejar un duro bajo una almohada o entre los pliegues de una manta andrajosa y maloliente! ¡Cuántas pláticas y cuántas reconvenciones para poder conseguir del patrono un jornal para el pobre parado que estaba en las últimas!
Sí, de verdad, la víctima estuvo mal elegida. Pero fueron por Don Crispín. Y Don Crispín, que tenía madera de santo, pero no de santo mártir,al ver a través de la persiana que el Tribunal Popular se dirigía a hacer justicia en su persona,, con el corazón en un puño y mascullando jaculatorias, se subió fatigosamente al desván, para esconderse de las turbas.
Creyéndose descubierto saltó al tejado para escapar por las casas vecinas.Desde la calle un griterío infernal de blasfemias y maldiciones saludó la aparición de Don Crispín en el tejado. El primer tiro le hizo llevarse la mano al vientre.De no haber sido por las angustias de la muerte, hubiera reconocido entre la turba a alguno de aquellos mocosos que meses antes le besaban la mano; o a algún jornalero que muchos días había comido porque Don Crispín ayunaba.
Mientras un hilillo de sangre resbalaba por la cuenca de las tejas,allá arriba, un poquito más cerca del Cielo, Don Crispín se desangraba al sol de Agosto. La “Justicia del Pueblo” se había cumplido..
Desde el Cielo, donde, a buen seguro,mora aquella legión de Mártires de la Cruzada española, Don Crispín, santo mártir,sigue pidiendo, por los mocosos del pueblo, por los necesitados y hasta por el Tribunal Popular que le “ejecutó”
Y también por sus asesinos de esta hora. Por los que, en lugar de buscar una reconciliación, siguen empeñados en destruir
las enseñanzas, los símbolos y la memoria de quienes dieron su vida en su afán de hacer realidad el “Amaos los unos a los otros”
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26 Abril 2006
FRASES PARA MEDITAR (1)
1.-¿Eres de los españoles que no quieren quedarse sin Patria?
2.-A España la ha puesto en el disparadero de la destrucción la partitocracia parlamentaria.
3.-El liberalismo ha traído a España las páginas más negras de su Historia.
4.-Zapatero aceptó llegar a la Moncloa a cambio de ser una marioneta para derribar el Estado de Derecho edificado por el Régimen de Franco.
5.- A España, a falta de gobernantes capaces y honrados, hemos de salvarla entre todos.
6.-El sitio de los jaleadores y feriantes es el Congreso.
7.- Las izquierdas no asumieron nunca su derrota en la guerra civil.
8.-La Historia la escriben los vencedores y la tergiversan los vencidos.
9.-La victoria de Franco fue entregada cobardemente por los siempre quisieron medrar en la política.
10.-Ningún Ejército regala nunca la victoria.
11.-El holocausto de la generación de 1936 se mancilló con la legalización del partido comunista.
12.- La transición no tuvo otra finalidad que la demolición de la obra de Franco.
13.-La Constitución confía al Ejército y a las Fuerzas Armadas la defensa del orden constitucional y la integridad de España.
14.- Cuando llega el agua al cuello, los cobardes que no han hecho nada por defender a la Patria se acuerdan de que el Ejército les eche un salvavidas.
15.- Las Autonomías fueron el primer golpe de piqueta para la demolición de España.
16.- No harían falta tantas leyes absurdas si las virtudes cristianas arraigaran en la sociedad.
4 Abril 2006
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26 Abril 2006
LA REPUBLICA, NUNCA JAMAS
A mis años estoy convencido de que nunca me voy a sorprender de nada. No hace cuarenta años ¿quién iba a pensar que en España íbamos a admitir el divorcio libre, o que iban a abortar 85.000 mujeres en un año por vía criminal, o el “matrimonio” entre homosexuales, o el exterminio de los embriones humanos con el señuelo de que sirve para curar enfermedades?
Y ¿quién, a estas alturas del siglo XXI, se iba a imaginar que la Nación española se iba a fragmentar en no sé cuantas naciones más y que la lengua española iba a ser arrinconada, perseguida y erradicada por quienes más se han beneficiado de la unidad nacional?
Y ¿quién, al cabo de setenta años de aquella guerra fratricida iba a pensar en que la íbamos a recordar –y cada día con más odio- y que iba a volver aquella lucha crispada entre partidos, absolutamente estéril y en que no hay otra meta y finalidad que asegurarse el poder, olvidándose de los problemas reales y cotidianos del pueblo, que está realmente consternado y asombrado y pendiente de las disparatadas ocurrencias de sus gobernantes?
Por eso no me sorprendo de que un insensato haya incurrido en la disparatada idea de que conmemoremos la implantación de aquella esperpéntica y nefasta República, que empezó con un verdadero golpe de estado que, sin hacer caso alguno de las urnas, y por la sola voluntad de un loco iluminado, Azaña, por aquella absurda y malévola interpretación del voto de “los burgos podridos”, se encaramó al poder y que terminó en una sangrienta guerra civil, provocada precisamente por quienes ni eran demócratas ni republicanos.
Sorprende que se quiera recordar aquella República “de sangre, fuego y lágrimas” y, sobre todo, que se pretenda recordar con una finalidad de reconciliación.
Y que se quiera celebrar con la exhibición en todos los Ayuntamientos de España de la bandera tricolor bajo cuyos colores tantas tropelías se cometieron.
La República fue un triste paréntesis en la vida de España. Ni aportó nada, ni hizo nada positivo, ni creó una sola obra que quede como recuerdo, ni siquiera una Obra social en beneficio de aquel pueblo asqueado y desencantado.
Ni siquiera aportó un espíritu democrático, sino absolutamente totalitario, una imposición a la trágala, una lucha sin cuartel contra los enemigos tradicionales para la izquierda: La Monarquía, el Ejército y la Iglesia.
Bien es cierto que los republicanos no tuvieron que hacer nada para derribar la Monarquía porque los propios monárquicos, los “maricomplejines” de entonces, aconsejaron al Rey que saliera de España “antes de la puesta del sol”.
Del Ejército y de la Iglesia ya se encargó Azaña, que nunca fue demócrata sino un hombre lleno de frustración y rencor, como lo demuestra su actuación en el Gobierno.
Al Ejército lo trituró materialmente con aquellas jubilaciones o retiros anticipados, lo que el Ejército no sólo no se lo agradeció sino que lo tuvo en cuenta el 18 de Julio. Al Ejército lo dejó en cuadro, procurando eliminar, con traslados o retrocesos en el escalafón, a quienes consideraba no adictos a la República.
Con la Iglesia la conducta fué más alevosa: Expulsó a los jesuitas, prohibió la enseñanza a las Ordenes Religiosas.
(Aún recuerdo a mis buenos Hermanos Maristas, disfrazados de seglares, allá en el internado de la “Cultural Lucentina” en que se transformó el Colegio de Nuestra Señora de Araceli..
Claro que la aleve conducta del Gobierno contra la Iglesia rápidamente caló en el populacho y, al mes de implantarse la República, ya empezaron a arder centenares de templos en toda España, con amenazas, al llegar el Frente Popular, de quemar también los Colegios religiosos, de los que tuvimos que salir con toda celeridad para no arder vivos.
Esa fue justamente mi situación el día 19 de Febrero de 1936, cuando Azaña pedía por la radio sosiego y tranquilidad a las masas, absolutamente alocadas y descontroladas.
La República tuvo un origen ilegítimo y un sangriento epílogo.¿Se nos quiere recordar todo esto? La República, nunca jamás.
Y es lamentable que ni los socialistas y comunistas de ahora, ni el pueblo llano y sencillo, que tan fácilmente se deja embaucar por la garrulería charlatana de los políticos, haya aprendido nada de la más reciente historia que muchos españoles hemos vivido.
Y tenemos un Presidente (por cierto no muy ilustrado) que se proclama republicano y que se atreve a decir la sandez de que el Rey es bastante republicano y que resucita a cada momento la memoria de su abuelo fusilado en la guerra, ¡con la cantidad de padres y abuelos torturados y masacrados a mansalva por los “leales a la República”!
Lo más peregrino es que quieran resucitar a la República, precisamente, los que acabaron con ella, que fueron los propios partidos de izquierdas –padres y abuelos de quienes ahora nos gobiernan- que hicieron imposible toda labor de gobierno, que no acataron el resultado de las urnas en Octubre de 1934,y que organizaron huelgas, rebeliones y persecuciones, imponiendo la ley de la selva.
Así no es de extrañar el triste final de Azaña quien creó un monstruo que acabó con él y, lo que es más doloroso, el triste final de aquella República que nos trajo el trágico baño de sangre, que ahora algunos quieren recordar.
La República, nunca jamás.
3 de Marzo de 2006
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